04 julio 2009

Un diario de la nada. En: La Nación.


LETRAS
Viernes 3 de julio de 2009

Por Fernanda Donoso / La Nación


En "El margen del cuerpo", Florencia Smiths elude una forma, una estructura. Es y no es poesía. Una poesía disfrazada de prosa, y una prosa que se niega a ser prosa. Hay una insistencia en este libro que recuerda a lo lejos un libro de Piglia, un cuento largo o una novela corta donde se desclasificaba el discurso de una mujer que era testigo de un crimen. Es ése el tipo de insistencia: hay una niña de nueve años que ve algo, y ese algo puede ser la muerte. Un trauma, el choque con lo inexplicable, una luz negra.

También es una niña de nueve años que está en la portada, una niña antigua como una muñeca que tiene en brazos a otra muñeca, un intermitente presentimiento de muñecas rusas, unas dentro de otras, como secretos. Editorial Fuga editó este libro que de algún modo es un cuadernillo de papel reciclado que sugiere todo el tiempo una escritura personal, una especie de diario de la nada, del no decir, del negarse a explicar o explicitar, una exploración en lo indecible que a ratos resulta convencional -ese tipo de lenguaje que habla de "suturas" e "hilaciones"-, y a veces tiene todo el talante del mensaje encriptado que se declara escrito en clave, casi como un pedido de auxilio.

Prácticamente no hay cosas concretas en "El margen del cuerpo": es un mundo sin diálogos, sin argumentos, un minimalismo intransigente que opta por una sensación onírica, obsesiva, pocas imágenes, caminar hacia el límite, un aire de encierro. "Por eso se toma todo el tiempo para el silencio", diría ella.

"Sabe que sólo hay fragmentos y que en ese esquema hay un control que esconde manías y piezas que faltan", escribe más allá. "Le han derramado la vida a los nueve", dice. "Se la han develado y ahora lo sabe. Ha llorado al tocar a un animalito en pánico, porque sabe tanto del miedo, porque por primera vez ha visto lo que hace realmente el miedo al cuerpo".

Florencia Smiths (San Antonio, 1976) es una de las más respetadas voces poéticas de las nuevas generaciones en Chile. Malú Urriola afirma: "En este inquietante libro, Smiths entreabre la puerta del intangible lugar donde se efectúa el ejercicio de la poesía". Y Florencia establece su propia clave en uno de sus poemas con menos palabras: "Ella no quiere volverse / un sinónimo más / en este cuaderno de poemas". Un asterisco frente a la palabra "poemas", señala a pie de la página de papel reciclado: "Mapa, función, cuartilla, plana, atlas, panfleto, encrucijada o al margen".





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